Tu lugar en el mundo
Con el tiempo he aprendido que todos tenemos nuestro lugar en el mundo; sin embargo, nuestro lugar en el mundo no siempre está allí afuera de forma física o tangible, está también de forma intangible, como por ejemplo:
Encontrarte en la causa de la sonrisa de alguien…
La voz de aliento que alguien necesitó un día, o tal vez dos…
El refugio para alguien. Los brazos de alguien…
Un legado para aquel que creyó que todo acabó…
La palabra encontrada, esa voz de alguien que no sabía como expresarse…
La puerta que abrió para alguien la nueva oportunidad…
La mano amiga que extendió la ayuda a aquel que temía cruzar…
La lección que alguien necesitó…
La cura en las heridas de alguien…
La respuesta de amor en las dudas de alguien…
La promesa de Dios en las oraciones de alguien…
La inspiración de lucha en la batalla de alguien…
La mirada compasiva hacia alguien que no supo cómo pronunciar un perdón…
En nuestro pequeño mundo, somos la figura más compleja que la existencia ofrece, pero somos aún más, la manifestación en el mundo de quienes nos rodean. Somos la experiencia misma en la vida de los demás.
Y confío que es justamente esto lo que nos convierte en seres infinitos, capaces de vivir a través de muchas vidas, capaces de extendernos a través de esa sonrisa, esa voz, esa mirada, esa mano, ese abrazo, esa promesa… Capaces de trascender.
Desde lo cotidiano, es fácil simplificar nuestra forma (o nuestra vida) cuando decidimos encasillarnos en cosas tales como: el cómo debemos vestirnos, qué carrera debemos estudiar, qué debemos comer, sobre dónde debemos vivir, etc. Si bien es cierto, es tanto natural como placentero satisfacer nuestras necesidades humanas, sin embargo, vale la pena preguntarse, ¿qué tanto centramos nuestra existencia en ello? ¿hasta qué punto esto nos separa de lo que verdaderamente somos?
Quizá crecimos aprendiendo a dedicarle toda nuestra energía a encontrar en estas necesidades nuestra definición como personas. Y en la dinámica de procurar ser “alguien”, creamos un personaje que día a día, poco a poco, inconsciente corre el riesgo de olvidar que satisfacerse, es solo una parte minúscula de nuestra razón de vida. No vinimos sólo a ser personas, vinimos a vivir una experiencia de vida. La primera es sólo consecuencia de la segunda.
La vida más allá de la materia - y desde una manera sana y consciente- me ha enseñado que al final todo se ha tratado de desafiar las reglas, romper paradigmas, pisar fuera de los límites… Se trata de desanclarnos para apostarle al construir camino, el tuyo y el que dejas a tu paso para aquellos que te siguen: tus amigos, tus hijos, tus sobrinos, tus próximas generaciones…
Resultará imposible nombrar todo lo que estamos supuestos a hacer en vida, pero sí que es absolutamente posible darnos a la tarea de descubrirlo; y es justamente ahí, en ese proceso honesto de búsqueda, donde verdaderamente yace nuestro más valioso lugar en el mundo.


🥹 hermoso