Epifanías sobre La Muerte

¿Qué sabemos sobre la muerte?
¿Es un lugar? ¿Es un estado?, o ¿es ambos?…
¿Qué sabemos en realidad? ¿Qué nos acerca o nos aleja de ella?…
Muchas preguntas, lo sé. Preguntas que quizá sean mucho mas fáciles de contestar para quienes han estado más cerca a ella. Mi primera experiencia más adyacente ha sido a través de la muerte de un ser querido.
Pero creo que todos la percibimos de alguna manera, o al menos eso creía, hasta que empecé a leer a Sadhguru en su libro sobre la muerte que, por cierto, aun no lo termino. Cada capítulo tiene tanto por aprender, por analizar, que creo que que sería un desperdicio no detenerse para procesar cada palabra… lo cual es precisamente lo que intento ahora por medio de esta publicación.
control”, lo que es una forma de negación hacia nosotros mismos.
“La Creación y el Creador, la Vida y la Muerte, están todos llenos uno dentro del otro. Se necesita atención, mucha atención, para verlo. De lo contrario, uno solo vive en la superficie, medio vivo. Si no conoces la vida y la muerte al mismo tiempo, solo conocerás la mitad de la vida” —Sadghuru
«FINAL»
En algunas culturas, hablar de la muerte todavía es considerado tabú. Algunos crecemos un poco con esta experiencia mística. En mi país de origen hay varias teorías, pero en general, desde perspectiva religiosa, la muerte se contempla como un final. El fin de la vida.
Pero acaso, ¿qué es la vida? Y aquí me identifico con el autor. Para entender la muerte tendríamos primero que entender la vida. Lo cierto es que estamos todavía muy ocupados tratando de aprender a vivir, que muy poco nos queda por tratar de comprender la muerte, mucho menos, prepararnos correctamente para su final.
Y es así como se crece en una sociedad que no le queda más que “prepararse” para ella; esto a través de afecciones religiosas, o cosas materiales, viajes, inversiones económicas, ahorros, adicciones… (y esto no expresado como algo negativo sino desde el común social) En fin, son un sinnúmero de maneras que nos hacen creer o sentir que estamos “viviendo” lo suficiente; viajando, ahorrando, rezando, comiendo, comprando, invirtiendo lo suficiente para cuando nos llegue ese final. Para cuando hemos de morir.
“Si quieres vivir una vida plena, debes mirar tu naturaleza todos los días, no solo cuando estás más allá de cierta edad. Todos los días de tu vida necesitas ser consciente de que estás muerto. No es que quiera morir hoy, pero si lo hago, estará bien para mí. Haré todo lo posible para protegerme, para nutrirme para hablar, cuidarme de mi mismo; pero si tengo que morir hoy, estará bien para mí” —Sadghuru
«CIELO»
La muerte debería ser parte del currículo, por qué no, desde la escuela básica primaria. Y no se trata de que se incluya en la clase de Religión, sino una clase independiente que nos hable de ella, así desde niños aprenderíamos mejor a inmortalizar nuestra naturaleza humana, a cuidarnos mejor, atender mejor nuestra curiosidad, a protegernos mejor, sensibilizarnos mejor ante las despedidas y a valorar la vida más allá de lo físico.
Yo por ejemplo, tenia tan solo 3 años y algunos meses de edad cuando por primera vez le pregunté a mi abuela sobre dónde estaba mi mamá. Me recuerdo tranquila recostada sobre la cabecera de la cama de mis padres mientras la observaba an ella sentada en el borde de la cama, de espaldas a aquel gigante closet de madera que tanto me gustaba escalar. Pero sus rodillas en dirección hacia mí, figuraban su atención.
Ella lucía hermosa, como siempre, pero esta vez con un postura en sus hombros que delataba la seriedad de la respuesta que se aproximaba. Con una mirada directa a mis ojos, me tomó de las dos manos y sin pensarlo mucho, me dijo: «Tu mamita se fue al cielo» y sin mucho misterio, eso fue exactamente lo que me imaginé: un cielo azul y un montón de nubes blancas; y sin cuestionar, me quedé hasta hoy con esa respuesta que salía de una voz dulce, pero entrecortada. Seguramente mi abuela me dijo muchas otras cosas más al respecto, pero no me juzgo; de nuevo, será «el cielo», lo que una niña de tres años mejor recordará.
“Los momentos de peligro son momentos en los que experimentas la vida y la muerte juntos al mismo tiempo. Estos son los momentos en los que te das cuenta de que la vida y la muerte están aquí al mismo tiempo. No son dos cosas separadas. Están uno dentro del otro —Sadghuru
«AUSENCIA»
Entonces mi naturaleza inquisitiva se pregunta, ¿es solo esto la muerte? Me niego a creerlo. Tiene que haber algo mas allá de ese llamado final, de ese llamado cielo. Entonces me viene esta epifanía de que la muerte es la misma vida y que viaja muchísimo más allá del plano físico. Es cada momento en cada respiro, pues aunque mi madre no ha estado fisicamente a mi lado desde mi cuarto cumpleaños, o en mis presentaciones de la escuela, o en ninguna de mis tres graduaciones académicas, o en el día de mi boda; ella siempre ha estado en mí, en mis pensamientos, en cada deseo, en cada decisión, en mis palabras mas certeras, en cada mañana y cada noche hasta justo antes de dormir.
Entonces eso también es la muerte. Es la vida misma desde los ojos de quien se atreve a vivir.
Todo esto es muy subjetivo y quizá para ti nada de lo que aquí escribo tenga sentido, y te entiendo. Aún me queda mucho por discutir, descubrir, re-aprender. De hecho, a mis 38 años todavía no se con claridad qué es la muerte, pero con convicción te digo, sí sé lo que NO lo es…
No es el final. No es la ausencia. No es el cielo.


