Si mi voz fuese poesía
Si mi voz fuese poesía, te cantaría una canción...
Si el amor fuese lava, las caricias serían volcán; si el volcán fuese una hoguera, el calor serían los besos; pero si los besos fuesen fuego, tus manos serían la leña… Si la leña fuese cueva, la oscuridad sería tu verdad; si tu verdad fuese eco, las palabras serían hechos; pero si los hechos fuesen desierto, tu sed serían mis dudas… Si mis dudas fuesen nubes, mi consuelo sería la lluvia; si la lluvia fuese llanto, el cielo traería al sol; pero si el sol fuese la respuesta, tu compañía sería el arcoíris… Si el arcoíris fuese gris, la luna se vestiría de fiesta; si la fiesta fuese una excusa, la música sería el deseo; pero si el deseo fuese ruleta, sin duda le apostaría a la mente… Si la mente fuese un lienzo, el dolor pintaría la noche; si la noche fuese el miedo, la calma serían las estrellas; pero si la estrella fuese fugaz, tú serías mi deseo… Si el deseo fuese tangible, en sueños repetiría tu nombre; si tu nombre fuese silencio, el ruido buscaría tenerte; pero si tenerte fuese prohibido, mi salvación sería la muerte… Si la muerte fuese jardín, los recuerdos serían semillas; si la semilla fuese la vida, el fruto sería la flor; pero si la flor fuese esperanza, tú serías el colibrí… Si el colibrí fuese un mensajero, las aves morirían de celos; si los celos fuesen abrigo, el frío elegiría tu piel; pero si tu piel fuese promesa, juraría acobijarte en los sueños… Si los sueños fuesen predecibles, el amor ya no sería utopía; si la utopía fuese montaña, en la cima yacería la nostalgia; pero si la nostalgia fuese rio, tu abrazo sería mi roca… Si la roca fuese un corazón, mi amor sería el papel; si el papel fuese bocina, mis letras callarían la razón; pero si la razón fuese mi alma, mis pensamientos serían mi voz… Y si mi voz fuese poesía, te cantaría una canción; si mis canciones fueran caminos, mis ideas serían laberintos; y en laberintos de incertidumbre, mi brújula sería el amor…

