Me quedo con nada
No pretendo quedarme con nada; ni con mis versos, ni con mi sonrisa en el espejo, nada… no pretendo quedarme con nada. Ni con los imanes en la nevera o la receta de la abuela, ni con el consejo que jamás seguí, nada… no pretendo quedarme con nada, no miento; ni con la verdura orgánica, ni con el plato Michelin ni con la foto aesthetic, ni con el Bestseller… ni con eso, ni con nada de lo que creemos nuestro. Prefiero irme con lo que en mis manos no tengo, pero que cobra forma por dentro: con lo que siento, con lo que pienso, con lo intangible, con lo invisible… Me quedo con nada.

