La primera ley: LA RECIPROCIDAD
Desde que nacemos, correspondimos y fuimos correspondidos, dando, recibiendo…
Llamo a la reciprocidad la primera ley de la existencia; y encuentro en el nacimiento su manifestación más natural, pura e incondicional. Desde que nacemos, correspondimos y fuimos correspondidos, dando, recibiendo…
No es un don, no es un tema de la escuela, no es un acto de cortesía; es mucho más que eso…
Es una fuerza natural, liviana, que se maneja intuitiva, suave y selectivamente, sin forzar, sin atar; sin principio, sin final; sin someternos a manipulación o garantías…
Sedientos de ella, puede manifestarse frente a ti; desiertos los sentimientos no será más que un espejismo…
Y en ese orden de ideas me permito nacer cada día, atenta a su juego de señales, sin pretensiones, dejándola ir si no es ella, dejándola fluir como es ella…
como soy yo… natural.


