Espacios divididos
Como las hojas cuando, aun distantes, por la brisa se tocan…
Cierro mis ojos
bajo el telón de la temible distancia,
divagando en espera de algún hecho superfluo que quizá
me revele la magnificencia de la voluntad del universo,
de la madre naturaleza…
Como las hojas cuando, aun distantes, por la brisa se tocan,
ajenas a su orgullo
ajenas a su esfuerzo;
y que como ellas, felices de haberlo logrado,
pueda decir gracias…
Gracias al viento por la magia de crear tacto en nuestros cuerpos livianos…



