Carta al café
Por tu espuma en mis labios...
Gracias por los buenos días, por el calor en mis manos, por ese olor a mañana, por tu espuma en mis labios; esa que suave me besa mientras el tiempo pausamos, mientras te tengo de frente, mientras al viento escuchamos… Hay razón cuando te nombro mi mejor trato pactado, mi rito mejor compartido, fiel endulzante de abrazos… A veces me he preguntado, ¿es genuina esta relación, o podré haberla deseado?… Con orgullo me dirías: «No hay reflejo sin un lado; no hay camino sin comienzo… Cada sorbo es como un lazo, es amarrado a una ilusión de algo a veces pasado, pero no por ser pasado se ha de disfrutar en vano…». …Y cuando por ti despierto siento levantar muy alto velas que vencen el viento velas en mi bote anclado; y allí aparcando entre borras, entre tu olor me declaro, donde yacen las respuestas de un recuerdo hecho retazos; ¿dónde tiro la moneda, en este, tu negro lago?
Lee también:


