Carta a un Dios
Esta vez, no creo poder esperar decorar el árbol para pedirte mi deseo...
Hay cimientos que se construyen de silencio, de la lluvia cuando ha derramado todas sus lágrimas a cántaros, como si no hubiera un mañana… De allí se construyen castillos rascacielos intentando hacer cosquillas a nubes cargadas de dolor. De allí nace mi verdad más perfecta, pero también un lodo turbio y espeso que, a veces, atrapa el aire. De allí crece la raíz de lo que pronto serán rosas protegidas por espinas… Y no se a qué altura me lleve este castillo cuando apenas empieza la primavera y ya se han inundado de preguntas. Esta vez, no creo poder esperar decorar el árbol para pedirte mi deseo: mi deseo de ver el sol, ganas de seguir, fuego de vida; mirar al cielo y poder cambiar el gris por los colores de tu arcoíris. Aquí plantaré la escalera y me fingiré dormida para cuando decidas bajar.
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